La Gran Subasta...

Y llegó el gran día.
Todas andaban nerviosas por la Mansión, pero cuanto más se acercaba la hora, mas nerviosas se iban poniendo.
Mim se estaba pintando en el baño cuando escucho ruido sobre su cabeza. Parecía como si estuvieran moviendo muebles...Cosa rara, no le dio importancia y le subió el volumen a la música. Tenía puesto a Guns N´Roses, en ese momento sonaba Yuo could be mine, que le encantaba y la estaba poniendo a tono para la noche que le esperaba.
Salió al dormitorio y le echó un vistazo al vestido que H le había elegido. Una preciosidad transparente, mira que como Dastan no la ganara vería lo que se perdería.

Se colocó los zapatos plateados que iban a juego, menos mal que su mala relación con los tacones había mejorado mucho, ya que eran altos y con un tacón de vértigo.
Rust la miraba ir de aquí para allá tarareando, ahora Don´t Cry, se acercó a la cama y se colocó el vestido. El pelo había decidido recogérselo en un moño que dejara unos mechones sueltos, se lo agarró con dos agujas de metal plateado muy afiladas, ya que por la transparencia del vestido no podía llevar armas escondidas, se verían demasiado. Se puso unos pendientes que hicieran juego con el vestido y se miró al espejo.
Le gustaba lo que veía y esperaba que la puja por ella fuera una de las elevadas, sobre todo lo esperaba porque a Dastan no le hizo ni gracia cuando le dijo por qué no podían quedar esta noche. Se enfadó bastante que casi la saca de la ciudad para que no estuviera en ese plan de locas, como llamó a sus hermanas. Lo único que ella le dijo fue que apostara fuerte si la quería 24h para él.
Cerró la puerta de su cuarto y bajó al sótano a por su coche, no se vería muy elegante con ese vestido llegando al ZS en moto. Arrancó, aceleró a fondo y salió.
Tras media hora, llegó al ZS, vio el coche de Val, Hécate, Sav y Beriz aparcados en la zona Vip, se bajó de su auto y caminó hacia la entrada. Había una cola de machos para entrar que daba la vuelta a la esquina. Madre mía, pensó. El local no es tan grande, muchos se quedarán fuera.
El portero la dejó pasar mientras escuchaba que le silbaban los machos que se encontraban cerca de la entrada. El ambiente se estaba caldeando...
Dentro vio a Val hablando con Sheiztler, y éste con cara de pocos amigos. Ella decidió ir a la barra.
—Pon me una cerveza muy fría, chato.
—Ahorita mismo, vienes muy bien esta noche. Aunque veo que todas estáis muy preparadas para la noche.
—Gracias, ¿pujarás?.
—Rehv nos lo ha prohibido a todos los empleados, una verdadera pena.
—Otra vez será.—le dijo pícara.
Mim cogió su cerveza y se fue hacia el reservado a esperar a que las demás llegaran.
Mim había tomado desde que llegara al ZS unas cinco cervezas, en todo ese tiempo había visto que las chicas iban llegando y algunos de sus machos habían hecho acto de presencia. Dastan no había aparecido aún.
Val apareció en el reservado...
—¿Pero que hacéis aun aquí? –Les habló con las manos en las caderas—. ¿Estáis esperando a que todo el local os vea antes de que empiece la subasta? ¿Dónde pensáis dejar la expectación? ¿En el bolsillo del abrigo?
Y se alejó cómo había llegado.
Vio como H y D la seguían, decidió hacer lo mismo pero pasaría primero por la barra a por otra cerveza luego se dirigiría hacia la zona de las cortinas.
-Otra cerveza, bien fría.-pidió
-Como sigas así, vas a cogerte una buena antes de empezar.
-No lo creo, aunque pensándolo bien...creo que será lo mejor. He cambiado de idea, ponme un tekila.
-Ay,ay,ay. Creo que tendría que avisar a tu jefa...
-No, yo pido la consumición y tú estás aquí para servirlas. Así que, un tekila.
El camarero se calló y decidió hacer lo que le decía. Algo malo le tendría que pasar a Mim para estar de esa manera, siempre era amable con ellos.
Mim cogió el tekila y salió hacia las cortinas.
-Hey Mim, qué estas tomando. -Preguntó H cuando la vio aparecer.
-Un tekila. No es una de mis mejores noches.
-Pero qué dices. Es una noche genial, veremos cómo los machos se gastan toda su pasta para comprarnos y ver finalmente que nuestros compañeros acaban ganando. Va a ser la bomba.
-Será para ti, aún no he visto llegar a Dastan, en cambio Eros, Sheiztler, Qhuinn y Colin ya están aquí más que preparados para la subasta.
-Venga, ya verás como viene. Lo más seguro es que no le hayan dejado entrar y esté haciendo cola.-dijo D.
-No, entraría de todas formas, no hay quién o qué, que le impida estar donde quiera. No le sentó muy bien cuando le dije lo de la subasta.
-Ya se le pasará, tranquila. Si no viene pues, habrá que divertirse con el que puje por ti y te gane.-dijo H.
-Sí, no hay otro remedio. Por eso tomo tekila, así se me pasará estoy y estaré más suelta.
-Mira, estáis aquí.-Dijo Val acercándose a ellas-.-Jecru sigue sin llegar.
-Mientras me vestía escuché unos ruidos muy raros en el piso de arriba. Me parecieron como si estuvieran moviendo muebles, pero no les di importancia.-dijo Mim.
-La habitación que hay sobre tu cuarto está bacía, puede que ese ruido fuera del cuarto de Jecru-dijo D.
-Esta chica me preocupa.-dijo Val-Rehv no va a tardar mucho en abrir las puertas. Espero que aparezca antes de que esto termine.
Val se giró hacia la barra y las dejó allí.
Mim, se terminó el tekila y se alejó también hacia un rincón donde pudiera ver la sala pero no la vieran a ella.
La animación en la sala comenzaba a notarse. Docenas de hombres revoloteaban por el local, las feromonas se olían a distancia.
Quince minutos más tardes la música de local cesó, y apareció Revh encima del atril que había encima del escenario donde estarían las hembras.
-Buenas noches a todos.- dijo el macho con un micrófono en la mano.- Como todos sabéis esta es una noche especial. Ya que esta noche se realizara el sueño de muchos de vosotros, disfrutar de su compañía durante 24 horas de alguna hembra espectacular. –se escucho los silbidos de los allí reunidos y comentarios que pedían que el show comenzará.- Bueno como os veo impacientes daré paso ya a la primera hembra.
La subasta había empezado. Mim estaba inquieta, Dastan no había aparecido.
—Maldito capullo ¿Dónde carajo estás?—pensó, ojalá la pregunta llegara hasta él.
—¿Crees que esas son formas de tratarme, cariño?—escuchó en su cabeza—veo que vas aprendiendo a comunicarte con migo.
—Si estuvieras aquí...
—Tranquila voy de camino o ¿pensabas que esta noche la pasarías con otro?—volvió a escuchar.
—Me quedo más tranquila, sabiendo que vienes hacia aquí.
—No tardaré.
La comunicación se cortó y Mim caminó hacia un extremo de las cortinas, movió un poquito un extremo y miró la sala. La gente vitoreaba y la puja por Carmen había terminado, la venta había sido muy alta.
Miró a la puerta y vio a Dastan entrando por ella, lo vio ir a la barra y pedir algo. Tras coger lo que le habían servido lo vio mirar por la sala y dirigirse hacia la mesa donde Eros y Colin estaban.
Había pensado no presentarse a la subasta. No le hizo gracia cuando Mim se lo dijo, pero sólo de pensar que otro macho la poseyera durante 24 horas le retorcía las entrañas.
Sentado en la mesa con Colin, Eros, Devlin y otros machos veía como iban saliendo las chicas.
Se había reído del que se llamaba Delvin, Eros y Colin se metían con él y la pequeña hembra que había comprado. Mientras él esperaba impaciente que le tocara a Mim.
Revh volvió a salir al escenario, Dastan se puso tenso. Tras él salía Mim. Preciosa con ese vestido...¡se le transparentaba todo! Se puso en pie.
—Cálmate tío—le dijo Eros riéndose—Deja que Revh siga el protocolo antes de lanzarte sobre alguien.
—Esto ha sido una idea de locos, dime que no. Ya verás cuando salga tu brujita como saltas de la silla..le dijo a Eros.
—Señores, ya saben cómo va esto, precio de salida 500 dólares.—dijo Revh golpeando el atril.
—1000 dólares—gritó alguien al fondo de la sala.
—2000 dólares—dijo Dastan.
—Señores, el caballero ofrece 2000 dólares. ¿Alguien da más?.
—3000—se escuchó por la barra.
—4000 Soltó Dastan mirando hacia el que antes había pujado.
—¿Quién da 5000 dólares?—propuso Revh.
—5000 Yo—dijo un macho cerca del escenario.
—6000 Dólares—subió Dastan.
—Te vas a arruinar amigo.—le dijo Colin.
—Ella vale mucho más—le dijo.
—6000 a la una...6000 a las dos...
—7000 dólares—dijo un joven con pinta rara.
Dastan se volvió hacia el que había pujado—Subo a 9000.—dijo mirándolo fijamente.
Revh esperó un minuto a que alguien hablara.
—Bien.9000 a la una...9000a las dos...9000 a las tres. Vendida al caballero del traje negro. Luego se pasa por mi despacho para hacer el pago.
Dastan asintió y se volvió a sentar.
—9000 Dólares—dijo Eros—No está mal.
—Veremos cuanto subes tú.—le dijo Dastan sonriendo. Se le había quitado una losa de encima al saberse ganador.
Menos mal que Dastan había pujado fuerte. Le había visto saltar de la silla como si le hubieran pinchado, cuando salió tras Revh.
9000 dólares, una bonita suma, pensó.
Caminó tras las cortinas hasta la barra que tenían para pedir mientras estaba la subasta.
—Un ron con cola.—pidió al camarero.
—Menuda puja, tu macho no se lo ha pensado.
—Más le valía si no quería verme con otro. Sabes, me parece que vamos a sacar mucha pasta esta noche.
—Las consumiciones han aumentado el doble a la que suele salir en un día normal.
—Era de prever.—se giró y fue hacia donde estaban las demás.
La subasta se fue desarrollando y una a una, las Ejecutoras se fueron subastando.
Tras haber terminado la subasta, Dastan se dirigió al despacho del tal Revh a pagar por Mim. Eros y Delvin ya lo habían hecho por sus hembras, ahora le tocaba a él. Llamó a la puerta.
—Pase—escuchó y entró al despacho. Había dos machos, uno era el dueño del local, al otro lo había visto un par de veces con una de las chicas.
—Bien, ¿a cuál de los dos debo pagar?—preguntó.
—A mí, por supuesto. Tú eres...
—Dastan, he pujado por Mim.
—Dastan...no te hemos visto antes por aquí, llevas poco tiempo.—dijo Sheiztler intrigado.
—Llevo poco, pero me veréis bastante a partir de ahora.—se sacó el sobre del bolsillo interior de la chaqueta y lo puso sobre la mesa.
—¿De dónde eres? No tienes acento.—siguió preguntando Sheiztler.
—De lo que se llamaba antigua Persia. Eres muy curioso...
—Me interesa conocer a todos los machos que se acercan a nuestras chicas.
—Ya, ¿y tú eres?.
—Sheiztler.
—Eres vampiro, ambos los sois—dijo mirando también a Revh.
—Tu también lo eres.—dijo Revh.—Persia, creo recordar que los vampiros de aquella zona fueron exterminados.
—Hace muchos años que eso ocurrió. Mi estirpe era la más antigua y la última en caer. Sólo quedé yo.
—Eso se llama suerte, sino otra cosa.—dijo Sheiztler.
—Se llama casualidad, fui desterrado antes de que la desgracia se cebara con los míos.
—Curioso, un desterrado entre nosotros Revh.
—No creo que os importe lo más mínimo. Ahora si me entregáis el pagaré de Mim, me marcharé.
Revh le entregó el recibo de pago. Dastan lo cogió y salió del despacho.















